Si algo destaca sobre todo el
conjunto es su fachada. Se encuentra dividida verticalmente en tres cuerpos por
medio de dos contrafuertes que enmarcan el central. Arquitos de herradura
empleados en la catedral compostelana,
boceles, escocias y bolitas así como baquetones decoran las arquivoltas de la
puerta principal. Un ajedrezado en su parte superior culmina su decoración. Se
apoyan estas arquivoltas sobre cimacios decorados con motivos geométricos.
Descansan, a su vez, éstos sobre columnas tres columnas siendo las centrales
salomónicas. Sus capiteles son ricos en decoración variada de la cual
hablaremos en un apartado posterior. Apoyado sobre mochetas decoradas por dos
fieras que vigilan la entrada al templo,
observamos el tímpano ocupado por una cruz en cuyo centro y rodeado por un
círculo encontramos un cordero rampante que mira hacia el Norte. Una
inscripción y la fecha de 1713 que hacen referencia al Derecho de Refugio
Sagrado. Las figuras de San Pedro y Santa Ana decoran las enjutas sobre las arquivoltas.
San Pedro representado con ornamentos sacerdotales sostiene en su mano una
llave. 
Ambas esculturas son típicamente románicas, mirando al frente, en actitud mayestática. Santa Ana, con su mano derecha sobre el pecho y la izquierda en su vientre tiene un rostro más suave y menos serio que el anterior. Se puede observar también como los ropajes muestran pliegues indicando un ligero movimiento.
Ambas esculturas son típicamente románicas, mirando al frente, en actitud mayestática. Santa Ana, con su mano derecha sobre el pecho y la izquierda en su vientre tiene un rostro más suave y menos serio que el anterior. Se puede observar también como los ropajes muestran pliegues indicando un ligero movimiento.
Sobre los contrafuertes, a la altura
del quitalluvias encontramos dos figuras singulares. A la izquierda el símbolo
de Roma, la loba capitolina amamantando a los gemelos Rómulo y Remo. Frente a
ella, sobre el otro contrafuerte, un lobo devora a un cordero. Y sobre esta
última imagen, dos nuevas esculturas.
Una figura humana tocando un instrumento musical y sobre él un dragón, aunque
ya bastante desgastada la imagen.
Corona la fachada tanto Oeste como
Este un Agnus Dei. Resulta curioso que el situado en la fachada Este, se
encuentra mirando hacia el Norte, al igual que el Agnus Dei que se encuentra en
el tímpano de la puerta Oeste. La razón de ello podría ser que señalase a los
peregrinos la situación donde se encuentra el Camino de Santiago.
Sobre la imposta que recorre el muro dos vanos
abocinados con arquivoltas lisas rodeadas de un arco con decoración vegetal que
se apoyan sobre impostas y cimacios con diversa decoración .Columnas con
capiteles vegetales completan el conjunto.
Al igual que en su fachada Norte, la
cornisa está decorada con bolitas y se apoya sobre canecillos con diversa
decoración. Resulta curioso el vano circular abocinado que decora la parte
inferior del presbiterio.
El ábside es semicircular dividido
en cinco tramos mediante columnas adosadas a modo de lesenas. Resulta
interesante la diversa decoración que adorna los capiteles de aquéllas. Vanos
abocinados con ajedrezado y arquivoltas que descansan sobre columnas con
capiteles vegetales. Una cornisa lisa sustentada por canecillos con decoración
diversa completa el ábside.
Da paso al presbiterio, ya de menor altura
un arco apuntado que se apoya sobre columnas con capiteles vegetales adosadas a
los contrafuertes. Está cubierto por una bóveda de arista con un florón en su
centro cuyos nervios parten de columnas truncadas. El ábside se cubre con
bóveda de cuarto de esfera. Un pinjante en forma de florón decora el centro de
la bóveda, del cual parten pequeñas baquetillas que dividen la bóveda en gajos
y que se apoyan sobre capiteles que se
encuentran a la misma altura que una pequeña cornisa. Desde estos capiteles
continúan descendiendo las baquetillas hasta apoyarse sobre la imposta y
cimacios con diversa decoración geométrica que sostienen los arcos de baquetón
que enmarcan las ventanas abocinadas. Finalmente, complementan los vanos
columnas con capiteles vegetales.
ICONOGRAFÍA EN LA IGLESIA Y
DECORACIÓN.
Podemos decir sin miedo a
equivocarnos que los muros del templo iconográficamente son una representación
de la lucha entre el bien y el mal. El bien representado por el Agnus Dei y por
la Loba Capitalina. El primero de ellos, traducido como cordero de Dios, lo
podemos encontrar en tres lugares muy representativos. En el tímpano de la
puerta Oeste y coronando la fachadas Oeste y Este de la Iglesia. El Agnus Dei
representa el sacrificio de Jesucristo para librar a los hombres del pecado.
Como ya he explicado anteriormente, es curioso el hecho de que las
representaciones del Agnus Dei del tímpano y del lado Este, ambas miren hacia
el Norte.
Es curioso ver también la
representación de la loba capitalina amamantando a los gemelos Rómulo y Remo. A
mi entender, esa alusión a Roma hace referencia al bien, a Roma entendida como
lugar donde se encuentran los cimientos de la iglesia, donde reside el sucesor
de Pedro, la piedra sobre la que Jesucristo edificó su iglesia.
En primer lugar, el lobo devorando a
otro animal, ya sea un cordero o un
conejo. Podemos verlo representado en la
fachada Oeste, sobre el contrafuerte y también en varios capiteles.
Representación claramente alusiva al pecado, al mal.
En segundo lugar, aunque bastante
castigado por la erosión y el verdín, podemos ver en la parte superior del
contrafuerte derecho un dragón, significado también del mal en la iconografía
románica.
En tercer lugar, en clara alusión al
mal, al pecado, encontramos a la serpiente, tanto en solitario como devorando
un animal. Podemos observarla en las metopas situadas bajo el quitalluvias de
la fachada principal y también en el cimacio que se apoya en el capitel de uno
de los vanos de la fachada Sur.
Por lo tanto, San Pedro de A
Mezquita nos deleita con una enorme y variada riqueza iconográfica y
decorativa. Decoración ajedrezada, floral, geométrica en capiteles, cimacios,
arquivoltas de la que podemos disfrutar acercándonos a esta coqueta y preciosa
iglesia.
Agradecimientos: A D. David, párroco
de S. Pedro de A Mezquita, por su amabilidad al dedicarme su tiempo
ilustrándome con sus conocimientos y mostrándome la iglesia.
Bibliografía.
El románico en Ourense, Ediciones
Lancia.
Poder y seducción de la imagen
románica, Fundación Santa María La Real.